Stonehenge
- acueval83

- 27 may 2023
- 1 Min. de lectura
Actualizado: 4 abr 2024

“Las arboledas de los druidas han desaparecido;
tanto mejor:
Stonehenge sigue ahí; pero, ¿qué diablos es?”
Lord Byron
STONEHENGE
Caminas entre terraplenes y zanjas,
involucrado en la arquitectura
del tránsito, de la peregrinación
microscópica.
Los círculos de tenue
matiz azulado
(sencilla disposición de rocas erguidas)
parecen celebrar,
varios milenios después,
la muerte
y la esperanza del resurgimiento.
Las piedras inspiran a la sospecha…
¿cuánto temor?,
¿cuánta adhesión y pertenencia?
Imaginas rituales y sermones,
épocas de sacrificios festivos
y trances solemnes,
desde un rincón donde
(dicen)
reposaban los restos de un niño
con el cráneo partido
de un hachazo.
Sí. Aquí también
los procesos naturales
se ocuparon de la carne.
Casi en el mismo sitio;
observas el desplazamiento
de los pesos, la unión
y el ensamble de las piezas
que delatan evidentes
alineaciones celestiales.
Te arriesgas hacia lo alto
y llegas a apropiarte
del cielo en demencia incendiaria,
rotando como los astros
(pensamiento, cuerpo y paisaje),
todo en un mismo acorde.
Es entonces cuando vives
tu particular epifanía
y te das cuenta
de que Stonehenge
no encierra misterio alguno:
lo que pedimos a nuestros dioses
no suele cambiar gran cosa.



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